-¡Perdona joven! ¿Eres consciente de que vas dejando un rastre de sangre por la calle?
-¿Qué?...Ah, sí, creo que tengo una herida en el pecho.
-Es mucha sangre hijo mío, déjame echar un vistazo...
-.Como usted quiera, pero no se preocupe por mí.
-¿Eh? No tienes ninguna brecha, ni un rasguño.
-Lo sé. La herida está dentro.
-No lo entiendo, ¿cómo es entonces que sangras por fuera?
-Eso ya no lo sé, así como tampoco alcanzo a comprender muy bien el porqué de esa herida...
No hay comentarios:
Publicar un comentario