El día que decides coger tus cosas e irte, duele.
Es el peor de los días.
El día que decides coger tu vida, irte y empezarla en otro lugar, el pánico se apodera de ti. Tu fé no es suficiente para hacer frente a lo desconocido, tu esperanza en el futuro se desvanece, el futuro del pasado era ahora y no salió bien.
Pero el día que coges tu alma y te vas. Sabes que todo ha terminado.
Ya no hay miedo, no hay dudas, no hay quizás, no hay marcha atrás, ya no hay más. Lo peor que te podía pasar ya te ha pasado. Lo demás estará por venir. No va a ser fácil, no va a ser bonito, pero al menos, ya no puede ser peor.
Una persona que haya conocido el amor, nunca debería jugar con los sentimientos de otra persona. Nadie debería sufrir por una causa que no existe. Nadie debería nunca sentir en su interior la inclemencia de ser utilizado egoistamente en lugar de correspondido y verse obligado a olvidar sueños que antes no existían o a la persona que más quiere y adora en el mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario