La sensación de que todo es turbio a tu alrededor, de que te sientes como un extraño, algo secundario...ya se va convirtiendo en algo habitual.
Cometer los mismos errores a diario y sufrir siempre sin poder ponerle remedio...esa viene siendo la tónica habitual de estos últimos días, semanas más bien, dónde la felicidad o la calma interior, brillan por su ausencia.
Ídiota.
Si, esa es la palabra.
Cuánto mas racional se pretende ser con las cosas y con los sentimientos, menos se consigue.
Todo gira al revés de lo que queremos, todo se tuerce hacia el lado contrario y cada día se vuelve más nublado...
Todo se vuelve cada vez más negro, y por el momento, no hay ni un pequeño atisbo de luz...
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